De la laguna de San Marcos, regresamos y retomamos la carretera, nos desviamos hacía Los Pozos, donde solo pasé a ver el kiosko sin nada interesante aparentemente, y seguí rumbo a la población de San Marcos. En este lugar no encontramos el puesto de unas sabrosas tostadas de cueritos, por lo que desilusionados y ahogados en un valle de lágrimas nos apuramos a llegar a Jocotepec (el nivel de la gasolina estaba peligrosamente acercándose a la izquierda), cruzando la pequeña sierra que divide el valle hacia El Cerro Viejo y la laguna de San Marcos.


En Jocotepec, cuya historia es interesante, llenamos el tanque del auto y nuestros estómagos. Tuvimos oportunidad de conocer la parroquia del Señor del Monte ó Señor del Huaje, construida con ladrillos de cantera. Su atrio me pareció muy original con sus maceteros tipo jarrones o cazos, así como sus ficus con imponentes raíces mostrándose algunos centímetros arriba del nivel de la tierra.

En Jocotepec, cuya historia es interesante, llenamos el tanque del auto y nuestros estómagos. Tuvimos oportunidad de conocer la parroquia del Señor del Monte ó Señor del Huaje, construida con ladrillos de cantera. Su atrio me pareció muy original con sus maceteros tipo jarrones o cazos, así como sus ficus con imponentes raíces mostrándose algunos centímetros arriba del nivel de la tierra.
Por la hora, las puertas de acceso a la iglesia estaban cerradas, y la imagen del cristo con adjudicación del Señor del Monte, mis ojos no miraron.
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