Febrero 2013
| Refugio aéreo en el Cerro La Chupinaya |
Ascenso: 13.4 Km en 9 horas y media iniciando en Ixtlahuacán de los Membrillos hasta el Cerro la Chupinaya pasando por la Sierra de El Travesaño y Sierra del Tecuán.
Descenso: 17 Km en 7 horas y media desde la cresta del Cerro La Chupinaya hasta el Cerro El Ocote, pasando por la Sierra de las Vigas y bajando a Jocotepec a la altura del Chante.
Participantes: QuercusMx
Clasificación QMX: T4D5x5 - Cv
El día de la bandera en la Chupinaya.
Es domingo y son las 15:00 horas. Me encuentro saboreando una rica nieve de garrafa en la plaza principal de Jocotepec, poco antes de tomar el camión foráneo a mi casa. La realidad es que antes de la nieve ya había saboreado una sabrosa birria, dos quesadillas, muchas tortillas y dos "sprites" en una de las birrierías alrededor de la plaza... pero es que la deshidratación y el hambre me andaban haciendo añicos.
Una de mis teorías, en base a la experiencia dice: El ascender montañas o cosas parecidas te hacen perder peso y mas cuando sudas.
Día uno: Ascenso a la Chupinaya
| Ruta desde Ixtlahuacán de los Membrillos hasta la Chupinaya. |
Así que llegando a Ixtlahuacán de los Membrillos comencé a caminar por la calle principal hasta la plaza con mi pantalón nuevo de color verde, mi camisola azul rey, mi chamarra verde y mis buffs como vestimenta. No traía nada en las manos, excepto mi GPS y mi bastón o burrita. En la noche anterior ya había generado y cargado el mapa de lo que se espera sea un área natural protegida, la cual incluye el Cerro Viejo, La Chupinaya o Sierra de San Juan Cosalá, y el arroyo Los Sabinos.
| Kiosko en Ixtlahuacán de los Membrillos |
Divisé una cruz en el cerro y supuse que habría un camino... dí con él y ascendí hasta la cruz por unas escaleras. En la Cruz, encontré otra vereda y estuve jugando a hacer el camino mas interesante hasta que llegué a la cima. Una rama casi me habré el labio, pero solo fue un buen rasguño con sangre cuya hemorragia calmé con mi saliva.
| Al pié de la cruz de Ixtahuacán de los Membrillos Nunca me di cuenta del estiércol de caballo! |
